A. ¿Es elevado el número de horas en que además de ver la televisión se están realizando otras actividades? ¿Coinciden tus datos personales con los de la media de bachillerato? ¿Qué conclusiones se puede sacar de este dato?
En mi caso, 23 de las 34 horas de visionado televisivo semanal han sido mientras se realizaban otras actividades como por ejemplo comer (13 horas), charlar (7 horas), limpiar (1 hora) y dormir (2 horas). Comparado con la media de bachillerato, ando también alrededor de esos datos, exceptuando la actividad de estudiar, cuya media de bachillerato es de 1'3 horas y la mia de 0'0 (ojo, no confundamos los términos: esto es no estudiar FRENTE a la TV). Es decir, la televisión es la mayor compañía a la hora de comer; ingerir alimentos a la vez que vemos y oimos lo que sucede en el mundo, lo que en muchas ocasiones origina la otra actividad: charlar. Por lo tanto somos capaces de comer, ver y oir la televesión, lo que da lugar a temas de conversación sobre lo que se está emitiendo en ese momento en la tele. Como conclusión, no dedicamos mucho tiempo sólo a ver la TV, sino que alternamos ese tiempo con otras actividades (lo que justifica, en cierto modo, la atención baja y nula anteriormente mencionada).
B. ¿Son realmente compatibles algunas de estas actividades con prestarle atención al televisor?
Realmente todas las actividades son compatibles con prestarle atención al televisor, ya que ésta puede ser nula. Pero creo que únicamente la actividad de comer es la compatible con prestarle una atención (no nula) al televisor ya que..."comiendo no se habla" pero sí se escucha y se observa. La acción de dormir, por supuesto es la que mayor atención (nula, claro) alterna con la TV, a no ser que uno sea sonámbulo y sea capaz de coordinar y procesar lo que está oyendo en el televisor mientras se encuentra en la fase REM o NREM, cosa que dudo, aunque se han dado casos peores. Por lo demás, la acción que menos atención puede alternar con la televisión creo que es la de estudiar, siempre y cuando, con estudiar nos refiramos a estar concentrado en un tema concreto para aprenderlo con seguridad; creo que como mucho, viendo la TV y "estudiando" a la vez, se podría llegar a una atención media en una y baja en otra.
C. ¿Por qué se ha introducido el televisor en muchos de nuestros hábitos domésticos?
Porque como dije al comienzo del blog, la TV es prácticamente un miembro más de la familia, lo que conlleva a formar parte de muchos hábitos domésticos. Supongo que lo que más influye es que rompe, de alguna manera, nuestra rutina; y en el caso de las personas mayores, más aún. Para las personas más mayores y que menos salen de casa, el televisor es la ventana al exterior, su manera de socializarse etc. Por otro lado, la televisión es un objeto de consumo, y como tal, seguimos nuestros hábitos de consumo y lo consumimos, aprovechando que tenemos una de las televisiones más baratas de Europa, ya que España es de los pocos países que no paga un canon para el consumo televisivo. Si nos cobraran por horas de consumo, supongo que las estadísticas respecto a nuestro hábitos domésticos descenderían en gran medida.
D. ¿Repercute eso en la comunicación entre los miembros de la familia?
Por supuesto, como ya dije, la televisión puede sociabilizar proponiendo temas de conversación en la familia a la vez que puede crear una obsesión en los miembros emparentados que desemboque en una menor comunicación. Por este motivo hay que ajustarse a ciertos márgenes a la hora de ver la televisión y no evadirse "hasta la incomunicación".
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